En la Antigüedad, el pueblo llano se sentaba en el suelo, en banquetas rudimentarias o en piedras.
Entre la Antigüedad y la Edad Media los bancos de uso común para interiores (como los de las casas, tabernas o iglesias) se consolidan como el mueble de asiento más importante en esa época, ya que las sillas con respaldo no existían en las casas comunes; eran un lujo al que solo podían acceder reyes y nobles de alto rango o el obispo. Todo el mundo, en los hogares medievales, se sentaba para comer en bancos alargados de madera, los cuales, cuando se necesitaban, servían también como camas.
Los bancos nos pueden servir para contemplar el paisaje y meditar:
Puede ser el lugar del inicio de un posible romance:





















































