Parece que las sillas, tal y como las entendemos hoy (individual y con respaldo), siempre estuvieron ahí, pero no es así; tienen una larga historia.
En el Antiguo Egipto, hace miles de años, no eran algo cotidiano, eran símbolo de poder, reservadas a faraones, nobles y altos cargos. La mayoría de la población se sentaba en el suelo o en bancos y taburetes:
Durante siglos, en la Antigua Grecia, la Antigua Roma o la Edad Media, siguen siendo asiento de reyes o señores (convertidas a veces en tronos). Entonces lo que predomina son los bancos y arcones:
Pero con el tiempo las sillas entraron en las casas, se acercaron a la vida diaria. Dejaron de ser tronos para convertirse en un lugar donde detenerse.
Y así surgen sillas de diferentes estilos y adaptadas a diferentes funciones (comedor, escritorio, para descansar...)
SILLAS DE CASA PARA COMER, ESTUDIAR, PINTAR...:
SILLAS DE CAFÉ:
SILLAS PARA JUGAR O CHARLAR CON LOS AMIGOS:
SILLAS PARA PENSAR O DESAHOGARSE:
Todas distintas. Todas esperando. Y quizá eso es lo que hace que encajen en un marcapáginas.
Porque un marcapáginas también es una pausa en la lectura. Una historia queda en suspenso, aguardando a que volvamos. Como estas sillas.
Entre páginas y respaldos, me despido. ¡Buena semana!




























































































